Todos nacemos con una bomba en nuestro interior: el corazón. Cuando éramos niños, esta bomba alimentaba nuestros sueños y creaciones. Cuando adultos, nuestros corazones continúan bombeando, pero, ¿están realmente desarrollándose? En el centro, la energía continúa allí. Ansiamos liberarla: abrir mejor nuestros ojos, extender más nuestros brazos y hacer todo lo que haga latir nuestros corazones con mayor rapidez.

 

Tuthill siempre ha sido una compañía con corazón. En nuestros primeros días, hicimos los ladrillos que ayudaron a la creación de Chicago, usando caballos para transportar la arcilla. Algunos días, el calor y la tarea de arrastre eran más de lo que sus corazones, y los nuestros, podían soportar. Así que creamos una bomba de aceite para dar energía a un camión, lo que salvó a nuestros amigos de cuatro patas y sentó las bases para nuestro futuro.

En la actualidad, creamos bombas, sopladores y bombas de vacío, y nos esforzamos por hacer mejores productos día tras día. Pero la bomba original, el corazón, aún forma parte de la base de nuestra compañía. Nos encontramos en un recorrido para convertirnos en Compañía consciente, e invitamos a toda la comunidad de Tuthill a cobrar vida en todo lo que creemos, decimos y creamos. Y extendemos esa invitación más allá de nuestras paredes. Para tener un impacto sísmico en el mundo, es fundamental la participación de todos los corazones. Cuando nuestros corazones están despiertos, nuestra energía es contagiosa y formamos olas que pueden mover millones. El mundo necesita personas que estén vivas desde el corazón. Porque cuando cobramos vida, el mundo también lo hace.